En la página web del Ministerio de Educación y FP (educacionyfp.gob.es) del Gobierno de España se recoge que el concepto de Competencia Digital comprende el hecho de ser conocedor de los derechos y libertades que rigen para las personas usuarias del ecosistema virtual, la seguridad y la solución de problemas, tanto en contextos formales como informales, del mismo modo que incluye ser capaz de evaluar y seleccionar fuentes de información e innovaciones tecnológicas en tanto que nos permitan conseguir objetivos.

Además, se plantea el fomento de una actitud activa, crítica y realista hacia el mundo tecnológico, sopesar fortalezas y debilidades, así como el respeto a aspectos éticos en el empleo de las TIC. Por último, se equipara competencia digital con participación, trabajo colaborativo e interés por aprender y progresar en el manejo de las tecnologías (Ministerio de Educación y Formación Profesional, 2018).

A este respecto nos preguntamos si en la práctica se otorga la misma importancia al “saber hacer”, esto es, aprender procedimientos de uso (instalación de software, familiaridad con interfaces de usuario, ejecutar comandos, …) y al “saber ser”, es decir, las actitudes y valores reseñados más arriba.

¿En qué medida los educadores somos conocedores de los derechos que nos asisten como usuarios del ciberespacio y, por tanto, somos capaces de transmitirlos, y así lo hacemos, a nuestro alumnado? ¿Se ponen en práctica medidas de evaluación al respecto?

En lo relativo al fomento de la participación activa sería interesante educar en consonancia con el modelo de múltiples partes interesadas en la gobernanza de Internet.

En cuanto a la capacidad de evaluar las fuentes de información y las innovaciones tecnológicas se echa en falta por parte de la Institución Educativa una descripción de los criterios que deberían utilizarse para escrutar tales herramientas. Nos permitimos sugerir algunas opciones: cuestiones de compatibilidad, política de uso, filosofía del proyecto, transparencia, permeabilidad de cara a la participación comunitaria, grado de personalización y libertad de la persona usuaria …

Finalmente y de forma más concreta, acorde a lo señalado por el Ministerio conforme a la participación, colaboracionismo, aprendizaje y mejora, nos decantamos por la propuesta que consideramos que mejor puede satisfacer a estos requerimientos. Esta se encarnaría en todos aquellos proyectos que posibiliten la libertad de estudiar la aplicación e incluso el código, de compartir, participar y contribuir en la mejora de la herramienta tecnológica en una o varias dimensiones tales como: divulgar, proponer ideas, nuevas funcionalidades, implicarse en su desarrollo, traducir documentos, crear y colaborar en la edición de manuales, testar versiones, donar para el mantenimiento del proyecto, implicarse en su divulgación, ayudar a otros usuarios…

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