Hacer titulares como este a toro pasado es muy sencillo, lo reconozco. Pero que muchos veíamos la cruzada de Canonical con el móvil acabar en ninguna parte también es verdad. Para que veamos las cosas en perspectiva, se me ha ocurrido reunir en un artículo los momentos más relevantes de Unity y Ubuntu Phone. A ver si así entendemos un poco más que demonios tenía Mark Shuttleworth en la cabeza.

Año 2010. Aparece Unity. En esa época empezaba el auge de los netbooks, sistemas con pantallas de aproximadamente 11 pulgadas y muy bajos recursos que parecían perfectos para la inclusión de Linux como sistema preinstalado. En ese contexto, en Canonical decidieron la creación de Unity para el mejor aprovechamiento de las pantallas en vertical, ya que fue la época en la que los ordenadores panorámicos se impusieron definitivamente en el mercado. Aún con críticas, por funcionar por encima de Mutter (el compositor de Gnome) y por lo tanto necesitar bastantes recursos, fue un lanzamiento importante.

Año 2011. Unity se hace con el escritorio. La primera gran unificación de Ubuntu fue entre todos los sistemas que desarrollaban, pasando a adoptar Unity (ahora ya sobre Compiz) en el escritorio tradicional. Esto provocó una desbandada en Ubuntu de gente descontenta tanto con el rumbo de Unity como el de Gnome Shell, pero asentaría las bases de lo que sería el desarrollo moderno de Ubuntu, ya sobre su propio escritorio. Aparece además Unity 2D para sistemas más limitados.

Año 2012. Aparece Ubuntu TV y además la primera LTS con Unity por defecto (Precise Pangolin). En octubre anuncian la desaparición de Unity 2D y se centran en Unity 3D (que sería conocida como Unity 7). Y aparece la primera incursión de Ubuntu en el terreno de los móviles, el proyecto Ubuntu for Android.

Año 2013. Este es el año maravilloso de Canonical. Se anuncia Unity Next, escrita en QML/Qt, como reemplazo de Unity 7. Y con ella la gran noticia del año. Se metían en la batalla por los móviles con Unity por bandera. La convergencia sería el nuevo mantra en Canonical. Una interfaz para dominarlos a todos.Incluso se lanzaron con una campaña en Indiegogo para conseguir financiación para su futuro terminal tope de gama, el Ubuntu Edge. Eran tiempos bonitos y excitantes. Su fracaso, pese a ser en su momento la campaña más grande de la plataforma, fue el primer clavo en el ataúd. Sin el soporte monetario que esperaban, el desarrollo se tuvo que ralentizar. No fue la única notica controvertida. Después de años soportando el diseño de Wayland, en Canonical anunciaron Mir. Según argumentaron, el desarrollo de Wayland era demasiado lento para sus necesidades y necesitaban un desarrollo propio para cumplir con sus planificaciones. Esta fue realmente la noticia del divorcio definitivo entre Red Hat y Canonical. Y no fue el único divorcio. La comunidad vio con malos ojos la necesidad de Canonical de tirar por su lado e incluso dentro de Canonical hubo problemas. La dimisión de Jonathan Riddel en 2015 es un buen ejemplo de las tensiones internas que hubo, aunque estoy adelantando acontecimientos. La hoja de ruta incluía también una propuesta interesante, Ubuntu rolling-release.

Año 2014. Primer problema en la hoja de ruta. Se esperaba en este año la llegada de Mir y de Unity 8 al escritorio, pero se tuvieron que posponer los planes.  Se jura y se perjura que 14.04 será la última LTS con Unity 7 y que la convergencia llegaría en 2016. Mientras, llega la preview en el MWC de Barcelona y la primera versión para fabricantes. Y se produce un lanzamiento sorprendente, Ubuntu Core y los paquetes Snappy. Adoptando el sistema de paquetes creado para los móviles, parecía que Ubuntu deseaba abandonar Debian, o por lo menos los paquetes .deb, aunque de aquellas lo desmentían. Y además fue el año en el que perdimos el servicio de Ubuntu One y también el año en el que moría el proyecto Ubuntu for Android. Como noticia extra, fue la primera vez que Canonical renuncia a un diseño suyo (Upstart) y decide adoptar Systemd.

Año 2015. Se estrena el primer móvil con Ubuntu Phone, el Bq Aquaris E4.5. Muy seguido, con muchísimas noticias relacionadas. Fue sin duda el momento en el que todos creímos que era posible una alternativa a Android desde Canonical. Estaba verde y le faltaban apps cruciales en ciertos mercados (lo de España y el Whatsapp es un matrimonio indisoluble), pero era un intento solvente. Pronto llegarían también el Meizu MX4 y el Bq Aquaris E5. Todos compartían una caracterísitica, habían sido desarrollados para Android y porteados más tarde a Ubuntu. Lo que sí iba viento en popa era la aparición de actualizaciones Over-The-Air.

Año 2016. La cosa se enfría. El año pasado se lanzaron la primera tablet (Bq Aquaris M10) y otro terminal de Meizu, el Meizu PRO 5. Y la versión 16.04 LTS vino con X.Org y Unity 7 por defecto. No solo eso, si no que se anunció que para 16.10 la versión con Unity 8 sería un sabor igual de funcional que cualquier otro y tampoco se cumplió las expectativas. Para paliar un poco las ansias, se ofreció una forma de usarlo junto a Unity 7 en forma de preview, pero al no ser funcional en Virtualbox, muchos no llegaron siquiera a probarla (entre los que me incluyo). Y el estado general de Unity 8 era aún verde. Sería también este año en el que se pone a disposición de los usuarios de otras distros los paquetes Snap. Y como ejemplo de que Unity empieza a quedarse obsoleto, la sustitución de la tienda de aplicaciones de Ubuntu por Gnome Software (cualquiera diría que nos iban dejando pistas por el camino).

Año 2017. Y llegamos al presente. El comienzo fue duro. No solo la última versión de Ubuntu Phone era de octubre de 2016, si no que se anunció que no habría, por el momento, ninguna versión de Ubuntu Phone durante el año. La idea era trabajar en la compatibilidad de los paquetes Snap con el móvil, lo cual era muy prioritario. La idea de Canonical pasa por poder ofrecer todo Ubuntu en ese sistema de paquetería, lo cual obligaba a cambios drásticos en Ubuntu Phone que aconsejaban posponer el lanzamiento de nuevas versiones.

Y hasta ayer, cuando el propio Mark Shuttleworth nos confirmó la muerte de Unity y Ubuntu Phone, dando con ello punto y final a sus planes de convergencia. No ha sido un viaje corto, como podéis ver, pero por lo menos ha sido movido.

Este artículo ha sido escrito con información a partir de Wikipedia (que los dioses alaben a esa magnífica fuente de conocimiento), de nuestros propios archivos (Ubuntu cuenta con un largo archivo en Lignux) y de mi memoria, con lo cual puede que haya cosas que no estén completamente exactas. Si os percatáis de cualquier fallo o tenéis alguna puntualización a este desarrollo histórico, los comentarios son vuestros.

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